
-Disculpe,mire,ejem,es que me ha salido una erupción considerable en la zona inguinal y quisiera alguna pomada que me aliviara los ardores-le dije al farmacéutico con una voz casi imperceptible mientras cuatro yayos con receta ajustaban su sonotone y se acercaban descaradamente al mostrador para averiguar el motivo de mis susurros.
-Perdone,¿me decía?-me preguntó el farmacéutico.
-Sí,mi-mi-mire,es que tengo unas erupciones muy molestas por esta zona,y....-le comenté mientras me señalaba con discreción el área afectada.
-Aha,usted se refiere a que tiene escaldada la zona de las bragas,¿verdad?-comentó el boticario en un tono de lo más coloquial y gestual.
-Sí,eso es-respondí escuetamente dedicándole una forzada sonrisa al personal.
Vamos,sólo faltó el aplauso del público allí presente.


