
Desde que comenzaran mis devaneos con los transportes públicos allá por el 1 de Octubre,he descubierto que he podido deshacerme de uno de mis hábitos más enfermizos:viajar siempre con música o radio en los oídos.Y es que la humanidad bien vale un momento de atención.O dos.
El otro día en el bus:
-Faliiiita,sinvergüenza,has el favor de sentáte.Deja de dar coces al conductor o ya no sus voy a buscar más al colegio.Si es que sois unos canallas terroristas!-dijo un papá calé a su hija de siete años en un tono infernal;tanto,que a punto estuve de darle un caramelo Ricola para reparar el daño de sus cuerdas vocales(si continua por ese camino,en breve,la voz de Llongueras será una delicia al lado de la suya).Vamos,no os podéis imaginar los movimientos de la pipiola detro del transporte.Un autentico monito de feria con reminiscencias de Emily Rose.Si no estuvo un cuarto de hora colgándose de los agarradores del techo no estuvo ninguno.Una señora con una bolsa llena de fruta tuvo la sana tentacion de lanzarle un plátano.Se contuvo.Jo,qué pena!
Un par de minutos después se subieron al trasto una madre y una hija cuya escenita tampoco paso inadvertida para los espectadores;ups,digoooo para los pasajeros:
-Buuahhhhhhhhhh,ahhhhhhhh,snifffff,snifffff,ahhhhhhhhhh,que hambrecitaaaa tengooooo,mamiiiiiiii,buahhhhhh-berreaba una mameluca de unos cinco añitos mientras se arrastraba por todos los rincones de la tartana,como queriendo despedirse dramaticamente de esta vida cruel.
-Hay que ver la niña el por culo que está dando porque no le he traído el zumo y el bocadillo.Callate ya,bonita,coño!He salido corriendo de casa y no me ha dado tiempo de traerlo,cariño.
-Ahhhhhhhh,buahhhhhhhhhhhh,me muero de hambrecitaaaaaaaaa,ayyyyy!
-seguía ladrando la muchachita.
De pronto una voz desde el fondo del autobús irrumpió con fuerza para expresar lo siguiente:
-Dale con la niña de los cojones...vamos,pues no será porque la tienen mataita de hambre,que está mu bien criá,mu gordica.Y esa madre,a ver si mañana le trae la merienda,que esto no lo aguanta ni cristo rey!
No pude evitar la carcajada.
Ya en el tren unas horas más tarde:
Un señor de unos setenta años,muy estropeado físicamente y con un aspecto de lo mas desaliñado se subió a mi vagón dando unos saltitos muy extraños a modo de polca mientras daba golpecitos en la pared con un bastón de lo mas ancestral.Es evidente que tan histriónico personaje no pasó desapercibido para el total de los pasajeros,así que le seguimos con la mirada a su paso por el pasillo.Le Cirque du Soleil quedaba reducido a ceniza a su lado en esos instantes.Qué show!De pronto,ni corto ni perezoso se para justo delante de un matrimonio ruso con bebé a bordo soltándoles:oye,gente,si os doy dos céntimos,me dais un bocadillo?ehhhhhh,qué pasa con vosotros?bah,no os enteráis de nada".Los rusos se quedaron con cara de pez,y el señor en cuestión se largo a otro vagón más ancho que pancho a probar mejor suerte...
Seguiremos contando anécdotas por las que valga la pena dejar aparcados los auriculares por un ratín.



